Vista de Calatayud. Zaragoza

Calatayud

Zaragoza

Calatayud, tradicional cruce de caminos, es una importante ciudad del suroeste aragonés cuyo pasado se remonta a la época romana. En su casco histórico se conservan algunas de las mejores muestras de la arquitectura mudéjar de Aragón.

Calatayud tiene su antecedente histórico más reseñable en la fundación de Bilbilis Augusta, urbe romana que fue cuna de ilustres personajes, tales como el poeta Marcial.

La llegada de los árabes a la zona, a principios del siglo VIII, propició su asentamiento en la actual ubicación de la ciudad, en el entorno del Castillo de Ayub (Qal’atAyyub), que dio origen a su topónimo. Su importancia se prolongó a lo largo de los siglos, de tal forma que en el s. XIX llegó a ser la cuarta provincia de Aragón. En la actualidad, es capital comarcal y ciudad monumental. Calatayud se sitúa al pie de un conjunto formado por cinco castillos de la época árabe, considerado uno de los sistemas defensivos más antiguos de la España musulmana. Del Castillo de Ayub se conservan dos torres octogonales, así como numerosos lienzos de la muralla. La ciudad concentra un sinfín de casas señoriales y palacios renacentistas. En la Plaza Mayor se alzan el Ayuntamiento y el Mesón de la Dolores, establecimiento éste último que hace referencia a una legendaria mujer que ha inspirado famosas coplas.

La arquitectura mudéjar

Pero, sin duda, uno de los mayores atractivos de la ciudad es el hecho de albergar dentro de su casco histórico uno de los mejores conjuntos de arquitectura mudéjar de Aragón. En él, sobresale la Colegiata de Santa María, declarada Monumento Nacional. Construida en el siglo XIV, en ella se puede apreciar la diversidad de estilos, que van del gótico-mudéjar al renacentista, pasando por el barroco. Las partes más antiguas de la edificación corresponden al claustro, mudéjar con planta rectangular, y al ábside, con arcos apuntados en la parte inferior y de medio punto en la superior. La torre, octogonal, fue erigida entre los siglos XV y XVI, siendo su base de estructura de alminar árabe. Exteriormente, se encuentra decorada con ladrillos que dibujan motivos geométricos y está rematada por un chapitel barroco del siglo XVIII. En la plaza de San Andrés se sitúa la iglesia parroquial del mismo nombre (siglos XV-XVI), presidida por una estilizada torre mudéjar que destaca sobre el perfil de la ciudad. El templo, declarado Monumento Nacional, consta de tres naves cubiertas con bóvedas de crucería. En cuanto a la torre, es de planta octogonal y se encuentra ricamente decorada en el exterior. Al gótico mudéjar pertenece la Iglesia de San Pedro de los Francos, edificada en la primera mitad del siglo XIV. El edificio, de tres naves, tiene en su lado sur la torre campanario, con estructura de minarete y que fue desmochada en 1840. Del interior, cabe mencionar el pie del órgano, de estilo gótico mudéjar. Uno de los monumentos mudéjares más antiguos de la ciudad es el Santuario de Nuestra señora de la Peña. La iglesia, construida entre 1343 y 1350, fue restaurada en los siglos XIX y XX. Algunos detalles, como las yeserías con motivos geométricos que adornan sus muros, revelan su primitiva factura mudéjar. Asimismo, merece la pena acercarse hasta la Colegiata del Santo Sepulcro (s. XIV), de estilo gótico con elementos mudéjares. Cobija en su interior un claustro de planta cuadrada y varias dependencias como la colegiata, las caballerizas o la biblioteca. Este rico patrimonio artístico se completa con las visitas a la Iglesia de San Juan, cuyo interior alberga pinturas de Francisco de Goya, y al Museo de Calatayud, que dedica gran parte de su exposición a los hallazgos procedentes de la antigua ciudad de Bilbilis, uno de los yacimientos romanos más importantes de Aragón.

Alrededores y gastronomía

En las proximidades de Calatayud se encuentran varias localidades que poseen monumentos de estilo mudéjar, como Ateca, Morata de Jiloca, Embid, Maluenda, Tobed o Torralba de Ribota. Otros municipios de interés son Daroca, villa amurallada con restos árabes; Ariza, que conserva su judería; La Almunia de Doña Godina, destacado centro hortofrutícola de Aragón; y Fuendetodos, donde se hallan la casa natal del pintor Francisco de Goya y el Museo del Grabado. Existen, asimismo, diversas estaciones termales en la zona. En Alhama de Aragón, Paracuellos de Jiloca o Jaraba es posible disfrutar de balnearios que ofrecen todo tipo de tratamientos terapéuticos. Otra opción pasa por acercarse hasta Zaragoza. En la capital aragonesa encontraremos monumentos de gran belleza, como la Basílica del Pilar, la Seo o el Palacio de la Aljafería. El 12 de octubre, la ciudad se engalana para celebrar la Festividad del Pilar, declarada de Interés Turístico. Las rutas por los alrededores de Calatayud nos permitirán descubrir una gran diversidad paisajística. El Monasterio de Piedra es un espacio natural con cascadas y galerías subterráneas que discurren en medio de una exuberante vegetación. El parque se encuentra dentro de los límites de un antiguo cenobio de los siglos XVI-XVIII. La laguna de Gallocanta, una de las mayores lagunas esteparias del país, es un humedal en el que se refugian miles de aves migratorias. Entre los municipios de Bello y Tornos existe un Centro de Interpretación para visitar este singular ecosistema. La gastronomía en Calatayud se abastece, principalmente, de los productos procedentes de las huertas de los ríos Jalón y Jiloca. No obstante, comparte con el resto de la provincia algunos de sus platos. La borraja, típica del Valle del Ebro, es la protagonista de numerosos platos, así como las cebollas dulces. El cordero asado puede acompañar muy bien a unas migas de pan guisadas con uvas. Tampoco hay que olvidar los embutidos y los quesos, siempre acompañados por elaborados vinos con Denominación de Origen propia.

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